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La fórmula para ser el CTO perfecto

Cuando pensamos en el Chief Technology Officer (CTO) de una startup, nos imaginamos a un emprendedor detrás de un montón de aparatos tecnológicos o programando algoritmos. Sin embargo, las necesidades del mundo emprendedor han hecho que se haya convertido en mucho más.

Del desempeño del CTO depende también el desarrollo de la idea de negocio de una startup. No es un profesional apegado solo a las máquinas, sino también a las personas: las que están a su cargo, las que están a su nivel dentro de la empresa y las que están fuera.

Por eso, según el director de GeeksHubs Academy, Chaume Sánchez, la competencia tecnológica debe implicar solo el 40% del perfil de un buen CTO. Al mismo nivel (con otro 40%), sitúa las habilidades de gestión de equipos humanos. Y, además, del CTO se espera que tenga también mentalidad de negocio para que su departamento sea impulsor de innovación, de anticipación y de transformación. Quedaría una fórmula perfecta para definir al mejor CTO: 40% competencia tecnológica + 40% soft skills + 20% visión de negocio.

Para llegar a estos porcentajes hay que ir paso a paso. Al principio, el responsable de tecnología estará más centrado en ella y el peso de la proyección de la empresa recaerá sobre el CEO y, tal vez, sobre el CMO. Pero si el proyecto sale adelante, si tiene clientes y financiación, el director tecnológico tendrá que crear un buen equipo, saber transmitirle lo que quiere y saber dirigirlo, y también tendrá que hablar ante otros agentes externos a la empresa. Y ahí, en hablar en público, es donde los especialistas tecnológicos flaquean, según una encuesta practicada por GeeksHubs Academy a desarrolladores de software. Por eso, sus bootcamps para CTO inciden en esa competencia y en completar ese 40+20+20. Para obtener el porcentaje total, desde GeeksHubs Academy desgranan cada categoría.

CTO 1 - insur_space by MAPFRE

Si nos centramos en las competencias tecnológicas (tech skills), según Sánchez, el director tecnológico debe conocer entre otros aspectos los siguientes:

  • Tendencias en el desarrollo que han funcionado con éxito.
  • Infraestructuras de alta disponibilidad.
  • Arquitectura de microservicios
  • La importancia del uso de patrones de diseño y código testeable.
  • Los distintos tipos de testing (TDD, ATDD, BDD).
  • Las metodologías para escalar aplicaciones y servicios.
  • Cómo hacer un escalado en diferentes países e idiomas, junto a arquitectura de dominios.
  • Cómo liderar la implantación de sistemas de continuous delivery.
  • Cómo valorar las ventajas e inconvenientes de infraestructure as code y tener una infraestructura de datacenter vs cloud.

En habilidades de gestión y recursos humanos, el CTO tiene que estar preparado para:

  • Gestionar de forma eficiente herramientas, recursos, costes y plazos para cumplir los objetivos.
  • Tener una visión de negocio de su departamento con KPIs y dashboards que le sirvan para tomar decisiones informadas.
  • Estar al tanto de las tendencias tecnológicas e introducirlas.
  • Conocer la gestión de equipos de alto rendimiento.
  • Liderar el trabajo con el uso de metodologías agile.
  • Crear una cultura de productividad y de aprendizaje continuo.
  • Tener inteligencia emocional y empatía para liderar equipos.
  • Definir la cultura interna del departamento, y la de selección y retención de talento técnico.
  • Tener habilidades sociales y de comunicación para desempeñar su papel gerencial.
  • Saber hablar en público de forma solvente y controlando el lenguaje no verbal.

En cuanto a la mentalidad de negocio, el CTO debe:

  • Estar al tanto de las tendencias de innovación abierta.
  • Ser un vector de crecimiento que aporta valor a la empresa.

Gran parte de estas competencias no se enseñan en las universidades, centradas más en conocimientos y habilidades técnicas, y menos en actitudes. Pero con la ingente necesidad de perfiles tecnológicos que acucia a la economía y la sociedad digital, ahora esas habilidades son imprescindibles para cualquier profesional técnico que quiera formar parte activa y vital del negocio.